martes, 6 de octubre de 2009

DESCENSO AL INFIERNO: ORFEO, ODISEO, ENEAS Y DANTE


Siendo está una misma actividad cumplida por estos cuatro hombres, representa más diferencias que semejanzas aunque el medio sea el mismo, al igual que la estructura no por ello los motivos aquí expuestos que más allá de tópicos de corte amoroso, temporal, filial y moral nos presenta la mirada del averno desde la óptica de unos hombres en evolución que al contrario de la mayoría de humanos recorrieron el Hades en vida y regresaron para dar testimonio de ello.

Para exaltarse como héroes, tal acto heroico se hace equitativo entre los cuatro personajes debido al hecho de tener una marca simbólica(destreza o don que no poseen otros hombres y que les sirva de intermediario entre este mundo de los vivos y el mundo de los muertos para llegar a un fin mediante un motivo) que cumple la labor de ser la primera arma.

En el caso de Orfeo tenemos el don de la música por medio de la lira que utiliza para bajar al averno luego de dormir al can cerbero y lograr que Caronte “el de la barca” lo compadeciera para llegar ante los dioses infernales y rogar a través de su voz y su lira por Eurídice su esposa quien ha fallecido en la flor de su juventud, luego de pisar entre la hierba una serpiente que luego de morderla la envía a su última morada, donde todos llegan convenientes a su destino.

En Odiseo es la inteligencia y la argucia que lo llevan al tártaro siendo la encantadora Circe su consejera.

Recordando el pasaje donde Odiseo Llega a la isla de está hechicera y luego de no caer en la trampa en el que habían caído sus compañeros de viaja yace con ella dejándola luego para partir en busca de noticias sobre su futuro, sobre su familia, su reino y la vida que le espera teniendo en cuenta la ira de Poseidón.

Eneas posee la Valentía y la desnuda espada que le han dado reconocimiento entre sus enemigos y sus amigos sin dejar de lado el proyecto de la fundación de Roma. Ese don o destreza que le permite llegar hasta la puerta del infierno y encontrarse con la Sibila que con suave voz le guía y le da más valor del que en su pecho alberga para cuando los feroces monstruos acechen, lleve este en alto el acero desnudo y su espíritu vigoroso se llene de valor con el fin de llegar al encuentro con Anquises su padre, quien descansa en algún lugar del sombrío subsuelo.

Dante maneja la discreción que le han dado los años al igual que la cultura aprendida de los libros a través de la literatura y filosofía, que como llamas han hinchado al poeta de conocimiento y bienestar pero también en otros momentos han carcomido su interior los placeres más vanos a los que llevan las preguntas sin respuestas, los hechos no razonados y el mismo comportamiento humano que más allá de la santidad se ve enlodado con las más bajas pasiones. Es por el deseo de rectitud y cambio para consigo, actos y vidas el descenso al averno.

A partir de lo anterior podemos percibir que los cuatro personajes aquí tratados se encausan en diferentes direcciones. Es por esta toma de direcciones que planteo la idea de una evolución no sólo del infierno sino también del hombre que se dirige a el.

Como primer ejemplo de esto tenemos a Orfeo quien representa lo primitivo, el hombre a grandes rasgos. El que aprende una destreza de un dios. Es Apolo que le enseña a tocar la Lira. Orfeo es un poeta que se vale de la música y la musa para encantar. Antes de todo “ de la civilización” estaba la música. En el mito de Orfeo ( Metamorfosis de Ovidio) no se habla de guerras o luchas, tan sólo del poeta y su don. Su descenso al infierno se da por Eurídice, o sea por amor, pasión, desespero por la que perdió. Es sólo al principio cuando todo fue creado antes de la civilización, la polis, los gobiernos, el hombre repitiendo las labores de un dios eran las pasiones las que reinaban y esas mismas las que llevaban al hombre a actos tan temerarios como angustiantes.

El mundo se movía a través de estas por ello se explica que un simple poeta dotado de un don expusiera su vida, su existencia por algo tan primario como una pasión el amor “su esposa”. Por ella bajo al Hades desprotegido, sólo con una lira y su bella voz, sin guía y encontró a Plutón y Proserpina y mediante su canto los logro conmover para conseguir de nuevo a su Eurídice o preferir la muerte si no está con ella. Esta no seria la visión de un Ulises o un Eneas. Esta es la visión de un hombre no un héroe. Orfeo baja por un bien básico su mujer en representación de “ La familia” lo primero constituido.

El segundo término de este primitivismo esta en la visión del infierno. Ya se comienza a precisar un lugar oscuro, vasto y desolado que inspira espanto. Obvio propio del inframundo, pero el Averno que se presenta en Orfeo es completamente diferente a los otros casos no hay seres infernales desde una visión “ Peyorativa y oscura” de connotaciones dolorosas o maléficas. El Tártaro que se retrata en este mito es la semejanza al primer infierno, sin clasificaciones genealógicas, o de actos. Un infierno equitativo donde todas las almas divagan por los corredores oscuros. No hay castigos, ni castigados, sólo almas que deambulan. Y los reyes del Averno son mostrados piadosos, se conmueven ante las suplicas, la música y la Lira de ese hombre. Aquí los dioses se presentan compresivos antes la belleza de la música más allá de quien la toque, no por nada la música es un arte apadrinada de está una musa y por ende las musas son las intermediarias entre el hombre y los dioses en este caso sería la música el médium entre Orfeo y las divinidades infernales. Aún en este punto los hombres tienen facilidad de entablar relación con los dioses ya más delante sólo conocerán su mandato.

El tercer y último punto de este primitivismo se observa a nivel temporal. Existe sólo el presente es el aquí y el ahora. Por el mismo hecho de ser el primer tiempo. Si pasamos a los otros tres casos de descenso al infierno no podemos encontrar la visión del futuro. En el mito de Orfeo no existe un futuro, no sólo porque no es cuestionado si no porque no importa. El fin no es la vida después del hecho si no el hecho mismo el ahora. Si a este alumno de Febo le hubiese importado el futuro lo habría consultado y sabría de su fracaso al tratar de sacar a Eurídice o en tal caso su victoria y que consecuencias tendría tal acto. Pero eso no estaba destinado, no era un fin pensar en el futuro, sólo importaba el hecho presente. El ahora. El futuro se empieza a precisar a partir que el hombre o héroe evoluciona y no vive sólo para satisfacer sus primeras necesidades sino para prever las necesidades de un tiempo no presente, uno futuro.

Como segundo ejemplo de está evolución tenemos el descenso de Ulises al infierno. Él baja en búsqueda de noticias. Desea saber si por fin los dioses lo dejaran llegar sano y salvo a Ítaca. Desea también saber sobre sus padres, esposa e hijo, consiguiendo además conocer su futuro más allá de estos datos porque sabrá que sucesos acontecerán antes de su muerte. Es así pues que Ulises “ Odiseo”, como primer término representaría un grado más de evolución con respecto a Orfeo. Tanto a nivel de hombre, como en el estado del infierno que parece tener una consecuencia de correspondencia con la visión de este con respecto al mundo. Como iba diciendo es Ulises el que da un segundo grado de evolución, ya no es su pasión-amor la que lo lleva al descenso si no el querer saber noticias de si para el futuro. y para llegar a eso utiliza la sabiduría de la hechicera Circe con quien ha yacido durante un tiempo luego de evitar ser convertido en bestia al igual que algunos de sus compañeros de viaje. Demostrando con esto no sólo un gran empeño de aventura si no una destreza movida por la inteligencia (La Odisea, Homero) un desarrollo más en la escala evolutiva.

Pero con este desarrollo viene también una nueva óptica del infierno un poco diferente a la anterior vista con el esposo de Eurídice.

Como segunda termino presente en este grado de evolución de conceptos encontramos la nueva óptica del Averno. Ya se describe con más énfasis este sitio:

“ La noche se extiende sombría/ los espíritus se arremolinan sobre la entrada/ esperan pacientes beber de la sangre negra derramada/ Tiresias aparece de entre los muertos con un báculo de oro”

Ya la imagen de espacio oscuro se resalta al igual de un cierto deseo por la vida y angustia o melancolía por el estado actual de muerte. La visión de las almas arremolinadas en la entrada, la impaciencia por beber la sangre negra es una imagen completamente grotesca y la estratificación de clases en importancia plantea ya un nuevo orden. No uno de actos, porque para nada es un infierno moralizante. Ni de clases por que Anticlea es de alta cuna. Lo es más bien de habilidades, por ello es que Tiresias lleva su báculo, por ser el adivino entre adivinos.

Es con la clasificación de habilidades como he decidido nombrar este hecho, se da comienzo a una nueva estratificación del infierno. Ya las almas no se hacen todas iguales con la muerte, unas más que otras según el caso y don, por llamarlo de alguna manera se exaltan y poseen más importancia, por tal motivo es que Circe le aconseja a Odiseo vigilar bien la sangre negra con su espada con el fin de que sólo beba el adivino y otros que el héroe elija. Es en este punto donde se ve el paso de un infierno neutro ah uno donde la muerte en si y la inmaterialidad producen una sed de aquello que no se tiene “ La vida” es por ello que aunque sea liquido de un animal muerto aun así tiene lazos con la vida.

El otro punto que tiene mucha relación con este es el hecho de querer averiguar su futuro o noticias de los suyos. Está acción ya nos representa una mirada más allá de lo evidente, o sea más allá del presente inmediato. Un transcurso de espacio-tiempo que en el primer ejemplo no se tenía. El deseo por saber el futuro, ya nos plantea un hombre que parte del presente para conocer más allá de este.

El siguiente punto que cambia es la mirada de los dioses según la narración del descenso. En el primer caso Orfeo ve en persona a las divinidades del Averno que se compadecen de su música y su sentimiento. En el caso de Odiseo ya las divinidades infernales están más alejadas, más puestas en un altar inspirando no sólo un respeto creador si no de justicia y favor es por ello que debe haber inmolación. Además el hecho que el reinado del sub-mundo ya la compresión ha sido desplazada por la justicia de “Themis”o reglas del grupo.

Como último punto de este segundo ejemplo se tiene la importancia de la genealogía en el reconocimiento del héroe. La genealogía es la segunda arma que aunque no es utilizada por el héroe en cuestión si es un estado que le permite ser atendido y pasar ya por su casta, ya por sus aventuras a ser un modelo de hombre un “ Héroe”. A excepción de Orfeo, los tres restantes poseen fuertes ataduras en casta y acciones que los hace dignos de está empresa.

Como tercer ejemplo está el hijo de Anquises y Afrodita. En el caso de Eneas además de la inteligencia de ser uno de los sobrevivientes de la masacre a Troya, está la conocida destreza de su espada y el arrogante espíritu de valentía que posee y que en principio ya está calificado para esta empresa.

En segunda estancia las preguntas sobre su valeroso padre muerto es el que lo hace descender a los infiernos con la ilusión de traer de nuevo a su padre consigo siguiendo el ejemplo de Orfeo.


Es con el héroe de la Eneida donde nos daremos cuenta no tanto de la evolución del hombre debido a que sigue los mismos parámetros impuestos por “ Ulises” , si no la evolución de los infiernos donde se nos presenta un inframundo del dolor un poco más cercano al Dantesco.

Prosiguiendo con la idea. Tanto Odiseo como Eneas son encaminados por dos brujas el primero bajo la guía de Circe y el segundo mediante la sombra de la Sibila ( la guardiana del Averno). El hijo de Anquises como el de Alertes desean saber noticias nuevas. El segundo sobre su padre. Es a partir de este punto donde se puede observar la sutil evolución del pensamiento del héroe con respecto a su genealogía. Mientras Ulises pregunta por los suyos en pos de su existencia. Eneas pregunta por su padre en pos de su inexistencia planteando allí un nuevo orden que le impone la construcción de su futuro a través de su pasado. Al llegar al infierno Eneas aun no funda Roma. Para hacerlo necesita saber de su linaje y la exaltación de este es importante. De Anquises no sólo sabemos que es un valeroso guerrero sino también que yace en el tártaro y que esta bien, entre héroes. Como también luego conocemos el futuro linaje de Eneas que da eco a esa búsqueda de casta con el fin de asegurar el poder para crear. Luego tenemos la ilusión del héroe en que se padre al igual que Eurídice regrese con él.

Es en es allí, ( anterior punto)donde más que en ningún otro se puede ver el cambio total del infierno que vimos en primera medida con Orfeo debido que aquí ya las almas muertas no pueden revestir sus espíritus con nuevos cuerpos, es el destino. Lo justo, lo que ya se había planeado. Sin contar con el hecho que la divinidades están presentes pero de una manera etérea porque no se sienten, ni se ven.

El segundo punto con respecto al infierno y ya no tanto a las divinidades y claro ya el definitivo para dar paso el cambio es la aparición de seres terribles como:

“La presencia del dolor, el atormentador remordimiento, las pálidas dolencias, el torpe miedo, el hambre, la miseria, la mortífera guerra, las furias vengadoras, la feroz discordia, el gigante de cien brazos “ Brareo”, la espantosa quimera, las gorgonas etc”

y la descripción de este también cambia ya no es un pasillo oscuro, sino que ya está hecho de diversos cúmulos de diversos umbrales.

Otro cambio en este aspecto es el sentimiento del héroe con respecto a este descenso. Siente miedo:

“ a tal visión ( de los monstruos nombrados anteriormente) Eneas espantando con súbito pavor el hierro esgrime y hostil presenta la acerada punta y las sombras que salen a encontrarle” ( página 180-181).

Es la primera vez que se le permite al héroe el sentimiento de miedo. Haciéndolo esto no sólo más humano sino también menos fuerte y sí más valiente. Ya el tártaro que se nos presenta en la Eneida es un sitio austero y de castigo donde los muertos se clasifican por hechos. Ya las furias lo habitan pero es sólo hasta la llegada de Dante donde el infierno toma un significado moralizador. Aquí la moralidad se ve desdibujada a través de las leyes terrenas y es a si la clasificación, es por ello que existen varios estadios de almas divididas por ejemplo: adivinos/ héroes/ adulteras donde se encuentran la preciosa Helena y su hermana Clitemnestra/ los fratricidas/ los lujuriosos donde está Pasifae la esposa de Minos entre otros.

Los dioses en la Eneida son semi-presénciales su poder es justo pero la distribución de las almas en los diferentes capos va más de acuerdo con los actos cometidos que con las justicia promovida.

Como último ejemplo de este descenso a los infiernos encontramos a Dante. Quien se dirige al infierno por voluntad propia sin fines de casta, ni de información con el único deseo de volver al camino correcto luego de haber estado caminando por la selva negra de lo incorrecto. El arma utilizada por Dante en el infierno cristiano es el arrepentimiento seguido de una cultura sabía y prudencia.

A diferencia de los dos casos anteriores ( Odiseo-Eneas) el guía de este poeta fue Virgilio una de las bases de la cultura occidental. Es en este punto donde el grado de evolución del héroe se dibuja en su más alta expresión. Ya el poeta-héroe no es guiado al infierno en pos de una pasión, ni de un acto de destreza o valentía, es guiado por la sabiduría intelectual, por lo estudiado, por lo que hace parte de una cultura universal dando tal camino un hombre más cercano al actual menos héroe y más humano.

A si mismo el infierno es en correspondencia contraria menos comprensivo y más castigador. Deja de ser pagano para convertirse en cristiano por lo tanto las divinidades infernales caerán en la maleficencia y lo físico del averno tendrá connotaciones infecciosas y de inmundicia en donde el hombre ya menos heroico y más humano pagara sus culpas mediante un eterno sufrimiento.

Dibujando un ente castigador justamente injusto que se encargar de dejar clara la perdida de la esperanza y condena radicalmente la culpa, y actos de los hombres que imperfectos son juzgados bajo el canon de perfección de un dios. Dando a conocer no sólo un dios castigador si no también vengativo con quienes no siguieron su doctrina y los pasos a seguir de está. Esto lo podemos ver a través de los diferentes círculos y sus cubículos.

La visión del futuro en el descenso de Dante es menos promisoria que en la de “Eneas y Odiseo” mientras que en ellos se dan noticias de aventuras y castas valientes y arrogantes seguidas de un tibia vejez al lado de los suyos. En la divina comedia se informa del destierro, la tristeza y la desesperanza para el poeta, que hasta ahora se ha visto con una vida confortable para el instinto pero que es rechazada por el espíritu que dictamina una vida recta mediante el sacrificio o una muerte dolorosa dictaminada por la vida disipada. Aquí el infierno esta en correspondencia con el instinto y el cielo con el sufrimiento.

Con lo anterior se observa la evolución del hombre y el infierno en correspondencia contraria del segundo “el Averno” que va de un estado neutro admitiendo el instinto a un estado vengativo y castigador que redime lo humano del hombre mediante la purificación del dolor. Se observa también el paso del hombre que, atraviesa la etapa sin memoria ( guiado por las necesidades más básicas) al hombre con memoria ( de hacer cada vez más humano y menos héroe) que ve en su imperfección espiritual correspondencia con un tártaro castigador.

En lo anterior se ve el paso de lo natural a lo humano en el hombre y de lo imperfecto a lo perfecto en infierno, al igual que la construcción de un politeísmo imperfecto y complaciente a uno monoteísta y vengativo. Que representa cuatro etapas de la humanidad.